
Soy una goonie, o por lo menos una vez lo fui;de niña registraba baúles llenos de ropa de otras décadas en busca de joyas o mapas que me indicaran el lugar en donde se hallaban escondidos tesoros secretos que nos harían ricos y así, tendría un parque de atracciones para disfrutarlo con mis amigos,y muchos juguetes y golosinas.
Presumo de haber tenido en la infancia una imaginación desbordante que me llevaba a mil mundos y con la que recorría las calles buscando pistas para desvelar algún misterio o jugando a ser la chica que llevaba la capa que la hacía invisible en "Dragones y mazmorras".
Cuando era pequeña "me lo pido" era la frase más repetida y "te la quedas" sonaba bien cuando eras tú quien la decías, cantaba en ingés vikingo la canción de La Historia Interminable y exploraba cuevas llenas de murciélagos en las que ahora ni loca me metería.
Por supuesto,esos mundos eran compartidos con primas y amigos, sin ellos todo hubiera sabido a mucho menos y, aún hoy, algo de toda esa magia ha quedado en nosotros, si no, no sonreiríamos con una chocolatina en la mano al exclamar:¡chocolaaaaaaate!, si fuiste un goonie me entenderás.